febrero 20, 2023

Conectar con lo perdido

¿Has visto la vía láctea sobre la Ciudad de México?

La respuesta más probable: no. Necesitaríamos vivir un apagón rotundo en toda la Ciudad para que fuera posible ver más de los 7 astros que hoy se ven desde el manto nocturno. Sé que es probable que si estás leyendo esto no hayas visitado el río Churubusco, La Piedad, o Mixcoac antes de que sus aguas se entubaran y se hicieran avenidas. 

La verdad es que es sumamente difícil conectar con algo con lo que nunca tuvimos contacto…aunque eso no signifique que el sentimiento de nostalgia no esté ahí. 

Conectar con lo perdido
Conectar con lo perdido

¿Por qué?, ¿cómo existe ese sentimiento de nostalgia de lo que nunca se ha vivido? Yo creo que quizás sí estuviste ahí…a través de tus abuelos y abuelas, a través de los ancestros. 

Al menos mientras tu madre se gestaba, tú ya estabas ahí en forma de óvulo y, por lo tanto, reposaste en el vientre de tu abuela. Por eso, puedes conectar a través de tu linaje. Hay partes de ti que ya estuvieron ahí…pero se están perdiendo. 

Estamos perdiendo una sociedad con vínculos reales al río, a los árboles, como parte de su vida diaria. Es muy difícil conectar con las leyes universales de la naturaleza desde este lugar. Reconocer la ley de la reciprocidad, de la interdependencia, de la equidad.

Por eso hoy buscamos conectar con sabidurías ancestrales, para tomar un vínculo con el que ya no nacimos…para recordar esas partes nuestras que sí estuvieron ahí. Por eso caminar, salir a las comunidades, escuchar a los abuelos, es parte de una resistencia, que resiste a llenar ese hueco de nostalgia con banquetas. Que busca conectar, resistiendo las fronteras del bosque como un llamado a despertar. 

Salir a nuestra Ruta Otomí, a Xochitlán, a los Pueblos Mancomunados de Oaxaca, es abrir el alma a la posibilidad de recordar, en las pequeñas ceremonias, es conectar con lo perdido. Es recordar para volver a hacer de la vida una ceremonia, para volver a las leyes que nos conectan con un mundo equilibrado.

La conectividad no es lo mismo que la conexión. Un mundo con mayor conectividad no es un mundo más conectado, y mientras nuestros dispositivos aumentan la conectividad, no siempre se traduce en mejor conexión. 
Salimos a conectar, lejos de la conectividad, para volver a tejer nuestra red y, en ella, volvernos a sostener.

Conectar con lo perdido

¿Te interesaría saber más? Te recomendamos el capítulo “Del SER al hacer. ¿Cómo encontrar tu propósito?” de Capitalista Consciente en Spotify.

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