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junio 9, 2020

“Paso a pasito”; ABC de caminar

Caminar. 

La gente camina. Nosotros caminamos. Yo camino. Tú caminas. Pero, ¿para qué lo hacemos?

La respuesta lógica -gracias, inteligencia- es que caminamos para transportarnos desde un punto A hasta un punto B con una intención específica, es decir:un objetivo. Ej. “Llegar a trabajo”; “Sacar un gansito del refri”; “Ir a clase”. 

Entonces, podríamos decir que caminar es el medio para transportarnos de un punto a otro para realizar dicha acción, ¿cierto? 

Ahora, caminar es algo tan normal que muchos lo hacemos en automático, pero ¿de qué me sirve caminar?

Para todos aquellos que nos gustan los datos duros y nos gane el lado racional, van un par de datos sumamente interesantes sobre los beneficios de caminar*:

  • Modifica tu sistema nervioso – liberando dopamina, serotonina y melatonina (en pocas palabras: te pone de buenas, activa tu cerebro y te ayuda a reducir el estrés)
  • Reduce los niveles de azúcar en la sangre y con ello el riesgo de padecer diabetes. 
  • Mejora los procesos sistemáticos del cuerpo (traducción: mejor digestión, fortalece el sistema inmune, mejora la circulación de la sangre, y te ayuda a dormir mejor)
  • Ayuda a despejar la mente y, por ende, a amplificar el espectro creativo (de aquí salen las ideas millonarias).
  • Contrario a como suena, caminar ayuda a aliviar tensión en las articulaciones (aumenta el flujo de sangre a áreas tensas y fortalece los músculos alrededor de la articulación).

*Compilación de investigaciones tomando 1km diario como referencia

Sin embargo, lo que me interesa es algo mucho más abstracto: caminar como un estilo de vida.

caminar

Caminar es de las pocas cosas que nos podemos dar el lujo de hacer sin sentido. El objetivo de caminar al que te invito, es este: caminar sin un objetivo o una dirección en particular. 

Podríamos pensar que salir a caminar es un escape de la vida, pero es todo lo contrario. Salir a caminar requiere de una presencia total. Es un momento en que tienes a tu cuerpo, el ambiente y el tiempo para jugar a tu favor (puedes experimentar el caminar desde sensaciones físicas o energéticas en tu cuerpo; puedes explorar la relación entre lo que existe en el ambiente y tú, puedes jugar a viajar en el tiempo tanto como gustes y desees).

Cuando estamos caminando, tenemos la oportunidad de experimentarnos ante la vida tal y como estemos en ese momento. Caminar nos invita a observarnos constantemente, ¡y si lo hacemos con amor, el resultado es increíble! No necesitas irte a una cueva para poder observar tus pensamientos, así como no necesitas acudir a hipnoterapia para saber qué estás sintiendo. 

Lo único que necesitas es querer caminar contigo. Sin juzgarte, sin expectativa, sin querer resolver nada. Simplemente querer estar contigo. 

Ojo: no estoy diciendo que sea pan comido. Pero definitivamente vale la pena saber cómo se siente ser quien eres hoy, ¿no crees?

Para muchos de nosotros, caminar es una forma de encontrar respuestas a preguntas que traemos rondando en la cabeza y nada más no nos damos el tiempo de atenderlas. Pero caminando, más que encontrar respuestas, aprendemos a hacernos mejores preguntas, entendiendo – otra vez – que lo que importa es el proceso (o el famoso camino), no el resultado (llegar).

La magia de caminar es que nunca es igual. 

No importa que hagas la misma caminata con la misma ropa, por el mismo lugar. La persona que camina en ese momento está experimentando sensaciones, ideas, preguntas y sentimientos que conforman su personalidad en ese momento. 

Por eso, cuando regreses a caminar, aunque sea la misma ruta, tienes la oportunidad de re-descubrirte con cada paso.

“Me gusta lo que no tiene sentido. Despierta las neuronas. La fantasía es un ingrediente necesario en la vida, es una forma de mirar la vida desde el lugar equivocado del telescopio. Eso es lo que yo hago, y te permite reírte de las realidades de la vida.” – Dr. Seuss

-Pedro Borda

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